Consumidores: nuestros derechos, nuestras herramientas

Publicado el 14 de Mayo de 2025Cultura
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Consumidores: nuestros derechos, nuestras herramientas

Columna de Opinión jurídica de la Dra. ALEXIA Zottos.


En cada vínculo de consumo —desde un préstamo bancario hasta una compra online— existe una relación jurídica muchas veces desigual. De un lado, un consumidor o usuario. Del otro, una empresa con estructura, recursos y experiencia técnica. Esta asimetría es reconocida por el derecho, y por eso existen normas que equilibran la balanza.


La Ley de Defensa del Consumidor (Ley 24.240) es el corazón de este sistema. Nos garantiza derechos esenciales: a recibir información clara y veraz, a ser tratados con dignidad, a acceder a mecanismos de reclamo eficaces y a obtener compensaciones cuando esos derechos se vulneran. A ello se suma el Código Civil y Comercial, que refuerza estos principios en los artículos 1092 a 1122, incorporando al consumidor como sujeto central del orden jurídico moderno.


El derecho a la información es clave: nadie puede elegir libremente si no conoce las condiciones reales de lo que está contratando. Este derecho tiene incluso jerarquía constitucional: el artículo 42 de la Constitución Nacional lo establece junto al deber de trato equitativo y digno.


Cuando estos derechos son ignorados, la ley prevé sanciones. Una de las más poderosas es el daño punitivo: una multa civil que no busca reparar el perjuicio sufrido (para eso está el daño moral o material), sino castigar conductas empresariales abusivas y evitar que se repitan. No es una herramienta simbólica. Es un instrumento con efecto real, ejemplificador.


También es importante destacar que el trato digno al consumidor no es una cortesía: es un deber legal. Las empresas deben adoptar medidas concretas para garantizar un servicio respetuoso, accesible y eficiente. El destrato, la indiferencia frente a los reclamos o la falta de respuesta pueden ser tan graves como el incumplimiento de un contrato.


Como ciudadanos, tenemos derechos. Pero también tenemos que conocerlos y ejercerlos. Conservar documentación, guardar comprobantes, exigir información escrita y acudir a organismos de defensa del consumidor o a la justicia son pasos claves para resguardarse.


Porque defender los derechos del consumidor es, en definitiva, defender la dignidad humana frente al abuso del poder económico.

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