Dominar la inflación, el desafío del peronismo

Publicado el 28 de Septiembre de 2025Política
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Dominar la inflación, el desafío del peronismo

Esta enseñanza quedó luego de la presentación del libro de Alejandro Grimson.“Los paisajes emocionales de las ultraderechas masivas" en la UNT


La visita de Alejandro Grimson a Tucumán dejó una afirmación que merece atención: “El espacio nacional y popular todavía no entendió el papel de la inflación”. No es una frase menor. Apunta al corazón de un problema que, más allá de la economía, erosiona la credibilidad política y la vida cotidiana de millones de argentinos.


Durante años, los distintos gobiernos que se autodefinen como “nacionales y populares” buscaron resguardar el poder adquisitivo mediante paritarias, subsidios o controles de precios. Pero lo hicieron sin encarar la inflación como fenómeno integral. Como si se tratara de un molesto telón de fondo y no de un actor principal que condiciona cualquier política distributiva.


La inflación no es un simple exceso de emisión monetaria, tampoco se explica solo por “formadores de precios” o por shocks externos. Es una dinámica que combina desconfianza, déficit fiscal, puja distributiva y falta de coordinación macroeconómica. Y, sobre todo, es una máquina de triturar salarios, planes sociales y ahorros. Para los sectores populares —a quienes este espacio político dice defender—, la inflación se convierte en un impuesto silencioso y brutal.


Grimson también advirtió sobre el crecimiento de las ultraderechas, alimentadas por emociones como el odio y el rechazo. Esa ola encuentra terreno fértil en sociedades donde los partidos tradicionales fracasan en resolver problemas básicos. En Argentina, la inflación cumple ese rol: mina la confianza en el Estado, habilita la bronca y deja espacio para que discursos rupturistas crezcan sin necesidad de ofrecer soluciones realistas.


La crítica de Grimson, entonces, no es solo económica. Es política. Si el peronismo no logra asumir que la inflación es el principal obstáculo para su proyecto, seguirá atrapado en recetas parciales, en gestos de corto plazo que apenas compran tiempo. La consecuencia es la pérdida de autoridad, de votos y, finalmente, de poder para transformar.


La pregunta de fondo es simple: ¿puede un movimiento que nació para mejorar la vida de las mayorías ser creíble si convive resignado con una inflación que pulveriza ingresos? El desafío es enorme: requiere un diagnóstico compartido, un plan coherente y, sobre todo, la decisión de priorizar la estabilidad macroeconómica como condición para cualquier justicia social.


Porque, al final, como enseñó Grimson en su paso por Tucumán, dominar la inflación no es solo un problema económico: es el verdadero desafío político del peronismo en el siglo XXI.

Fuente : lagaceta.com.ar

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