La política argentina atraviesa una recomposición profunda. Con el Gobierno nacional impulsando reformas estructurales y un Presupuesto 2026 que redefine la relación con las provincias, los gobernadores del peronismo decidieron dar un paso decisivo: construir su propio bloque parlamentario o interbloque para negociar en mejores condiciones.
Este movimiento marca un cambio de época. La lógica vertical del peronismo deja lugar a gobernadores que quieren voz propia, capacidad de maniobra y protección para sus provincias frente al ajuste.
Los gobernadores como actores centrales
Referentes como Axel Kicillof, Sergio Ziliotto, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán, Gustavo Melella y Gerardo Zamora trabajan en una mesa política que busca condicionar la discusión de las reformas fiscales, laborales y tributarias, y poner límites a los recortes de fondos nacionales.
Para ellos, el diagnóstico es común: caída abrupta de transferencias, atrasos en pagos acordados y un escenario fiscal tenso que complica incluso el pago de aguinaldos. Ante esto, un bloque propio no es solo una herramienta legislativa: es un mecanismo de supervivencia.
El interrogante que atraviesa al Norte
En este reacomodamiento nacional surge una pregunta estratégica:
¿Qué rol asumirán los gobernadores del Norte Grande en este nuevo mapa de poder?
Las provincias norteñas comparten problemáticas estructurales —coparticipación, obra pública, subsidios energéticos, transporte, pobreza multidimensional— y dependen en gran medida de los fondos nacionales.
Su capacidad para unificar posiciones podría ser determinante:
¿Avanzarán hacia un bloque coordinado propio del Norte?
¿Se sumarán al armado de los gobernadores del PJ?
¿O buscarán acuerdos bilaterales con la Nación según sus necesidades locales?
La respuesta a estas preguntas definirá buena parte de la negociación del Presupuesto y del futuro político inmediato.
El caso Tucumán: Jaldo arma su propio poder parlamentario
En este escenario de reconfiguración, Tucumán ya muestra una estrategia clara.
El gobernador Osvaldo Jaldo consolidó un espacio parlamentario propio con dirigentes de peso territorial y trayectoria institucional.
En Diputados:
Gladys Medina, con influencia en el Este provincial.
Javier Noguera, figura de referencia en el Gran San Miguel de Tucumán.
Elia Fernández de Mansilla, con fuerte anclaje en el interior profundo.
En el Senado:
Beatriz Ávila,
Sandra Mendoza, esta intentando un alineamiento
dos senadoras que convergen en la defensa de los intereses provinciales bajo una coordinación política más clara con la Casa de Gobierno tucumana.
Este armado le da a Jaldo un bloque compacto, flexible y eficaz para gestionar recursos, obras y legislación clave.
Un Tucumán con voz propia en un país en tensión
La estrategia del gobernador apunta a garantizar que Tucumán tenga peso real en la discusión federal.
Con un bloque alineado, la provincia gana:
Peso en la negociación del Presupuesto 2026.
Defensa de coparticipación y transferencias esenciales.
Capacidad para impulsar proyectos productivos y de infraestructura.
Presencia activa en la mesa política de los gobernadores.
El país entra en una etapa de negociación permanente entre Nación y provincias.
Los gobernadores ganan centralidad. Los bloques se reacomodan. Y el Norte aparece como un actor potencialmente decisivo si logra articular una posición común.
En ese tablero, Tucumán juega con orden, estrategia y representación plena, proyectando una voz que buscará ser escuchada en cada debate clave del Congreso