Yerba Buena, una ciudad atrapada en su propio laberinto

Publicado el 10 de Diciembre de 2025Política
100%
Yerba Buena, una ciudad atrapada en su propio laberinto

La ciudad creció sin un plan claro y hoy la falta de criterio en su diseño vial convierte cada traslado en una carrera de obstáculos marcada por cortes, dobles sentidos confusos y un tránsito saturado. Por Raul Ferrazzano para viatucuman.com




Transitar Yerba Buena se ha convertido en una experiencia que combina paciencia, azar y un mapa mental que cambia a cada cuadra. La ciudad atraviesa un problema estructural que ya no puede maquillarse: la falta de planificación urbana. Ese déficit, acumulado durante años, produjo un trazado que hoy funciona como un verdadero laberinto, donde desplazarse —especialmente de norte a sur— se vuelve una tarea difícil, confusa y, muchas veces, riesgosa.


La trama vial está llena de interrupciones inesperadas, calles que se cortan sin continuidad, pasajes que desembocan en embudos y arterias que se entrecruzan sin criterio técnico. A esto se suman decisiones llamativas: calles con doble sentido parcial, donde un tramo circula hacia el norte y, pocas cuadras después, ese mismo corredor invierte la dirección hacia el sur. Ese esquema obliga a los vecinos a improvisar atajos, realizar maniobras peligrosas o atravesar zonas que no están preparadas para soportar el flujo de vehículos.


Todo ocurre en un contexto donde Yerba Buena registra uno de los mayores crecimientos del parque automotor de la provincia, impulsado por su expansión residencial, comercial y educativa. Más vehículos, pero las mismas calles de hace veinte años. Más demanda, pero sin una hoja de ruta que ordene el territorio. El resultado es evidente: congestión, demoras, accidentes y un tránsito que parece diseñado para complicar la vida cotidiana.


Lo que vivimos no es un problema aislado de tránsito; es una señal de que la improvisación terminó reemplazando a la planificación, y de que las soluciones se aplican de manera reactiva, sin un diagnóstico integral y sin pensar en el Yerba Buena de los próximos diez o veinte años. La ciudad necesita planificación, estudios serios y un plan vial que le devuelva a los vecinos algo tan simple y tan necesario como transitar sin sentir que cada recorrido es un laberinto sin salida.


Compartir:

También puede interesarte