El otro Campo. El campo popular

Publicado el 26 de Julio de 2025Política
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El otro Campo. El campo popular

El Presidente anunció que reduce las alícuotas a la carne aviar y vacuna, al sorgo, girasol y a la soja y remarcó que este tema “es una obsesión” del Gobierno. Pero sigue postergando medidas que favorezcan al campo popular



Hace algunas horas, el presidente Javier Milei en su visita a la Sociedad Rural, anuncio beneficios para el campo. Baja de retenciones, exenciones, promesas de libertad comercial y reducción de trabas burocráticas fueron presentadas como una señal de apoyo al sector agroexportador que sin dudas son anuncios importantes para el sector. Sin embargo, la pregunta que muchos nos hacemos es: ¿y el resto del país? ¿Dónde están las medidas para ese otro “campo”, el campo popular, que también produce, trabaja y resiste?

Hablar del campo no puede limitarse a quienes tienen espaldas para exportar. El verdadero campo argentino es mucho más amplio: es el pequeño productor, el trabajador rural, el peón temporario, el joven que se va porque no encuentra oportunidades. Es también el changarín urbano, la mujer que cría sola y cobra una AUH, el emprendedor que vende en ferias, el vecino que espera hace años una obra de cloacas o una salita con médico.

La pobreza no se combate con discursos de libertad abstracta ni con recortes indiscriminados. Se combate con empleo genuino, salud accesible, educación de calidad, obras públicas que dignifiquen, y sobre todo con un Estado que no se desentienda, sino que acompañe. Hoy, lo que se siente en los barrios y en los pueblos no es la esperanza de una Argentina que se pone de pie, sino la incertidumbre de no saber si se llega a fin de mes.

No se trata de oponerse al campo, sino de ampliar la mirada. De entender que una verdadera revolución económica no será tal si no incluye a los que menos tienen. Porque sin justicia social, no hay libertad real. Sin redistribución del crecimiento, no hay progreso duradero. Y sin pueblo, no hay Nación.

Si el gobierno quiere hablarle al campo, que lo haga. Pero que no olvide que hay otro campo —silencioso, golpeado, invisible para algunos— que también necesita ser escuchado: el campo popular.


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